Bienvenido a un mundo sin sueños, donde la inmortalidad es la prisión definitiva.
La humanidad halló la manera de vencer a la muerte, prolongando la vida a lo largo de los siglos. Sin embargo, el precio de una vida eterna fue la renuncia absoluta a la conciencia humana. Hoy en día, las mentes de cientos de millones de personas son diseñadas, supervisadas y sostenidas por DRECORP—una corporación respaldada por el Estado— a través de un linaje de élite conocido como los «Creadores de Sueños»: talentosos tejedores de las realidades sintéticas que la población se ve obligada a habitar.




